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Su discapacidad la define, pero no la frena

Actualizado: 18 de ago de 2021


“Me resistí a la idea de esto durante años, pero finalmente lo he aceptado. Mi discapacidad sí me define.”, Tanya Harrison.


Hoy, queremos compartir la historia de Tanya Harrison, científica planetaria y gerente de Programas Científicos en Planet Labs. En un artículo publicado hace unos días, ella explica su historia de superación, sus miedos e inseguridades, y su gran capacidad de lucha que le ha llevado a lograr sus metas a pesar de las dificultades.


Cuando era una niña, Tanya era como cualquier chica de su edad. Al crecer, principalmente antes de la era de Internet, todo lo que tenían en su casa era un ordenador Commodore 64, lo que propició que su hermana menor y ella pasaran mucho tiempo jugando al aire libre.


Cuando Tanya cursaba quinto curso, estaba en el equipo de baloncesto local, el cual eligió, específicamente, porque pensó que resultaría algo inesperado, ya que era la persona más baja de su curso (que también es la razón por la que eligió tocar el trombón el mismo año). Como era de esperar, no era muy buena en el baloncesto y, en sexto curso, se cambió al sóftbol.


Desde los 7 años, también fue una ávida bailarina. Una de sus únicas aspiraciones profesionales en toda su vida, más allá de su amor por el espacio, fue convertirse en bailarina irlandesa profesional después de que "Riverdance" (famoso espectáculo teatral de música y danza tradicionales irlandesas) triunfara en todo el mundo.


En la secundaria, todo cambió

Cuando tenía unos 12 años, sus rodillas y caderas empezaron a causarle problemas. Pero fueron necesarias muchas citas con el médico y un razonamiento deductivo para, finalmente, llegar a un diagnóstico de espondilitis anquilosante (EA) a la edad de 14 años. EA es una forma crónica de artritis que afecta, mayormente, a los huesos y a las articulaciones en la base de la columna.


Dado que, en ese momento, se pensaba que esta enfermedad afectaba, principalmente, a hombres de mediana edad, no le dieron prioridad para descubrir lo que a Tanya le estaba ocurriendo. Como su columna vertebral no le causó problemas hasta los 20 años, al principio, la espondilitis anquilosante se convirtió en una misteriosa culpable.


Durante muchos años, Tanya estuvo decidida a no dejar que la enfermedad la frenara o la definiera. No quería que la gente la viera como "la niña enferma" o "la inválida". Lo odiaba porque las personas que la miraban se sentían incómodas y percibía cómo éstas desviaban la atención de quién era ella como persona para destacar el hecho de que tenía una discapacidad. Si sus amigos le preguntaban cómo estaba, sabía que era desde un punto de vista cariñoso, pero, al mismo tiempo, también se frustraba porque le preocupaba que ni siquiera ellos pudieran ver más allá. A menudo, en sus peores días, simplemente se escondía de la gente.


Quizás esto, inconscientemente, le hizo querer tener una personalidad más grande que su discapacidad, algo que, sin duda, eclipsaría a la enfermedad y la haría secundaria a cualquier impresión que causara en las personas. Quizás, tener esta visión la ayudó a querer convertirse en una científica de Marte respetada: no solo por el hecho de ser una científica, sino para alcanzar un nivel en el que ser esa científica fuera lo que la definiera, en lugar de ser "una chica que tiene AS". Siempre había pensado en Marte como el sueño general de su vida, que la ayudara a superar cualquier otra cosa, teniendo AS o no. Y, tal vez, de esa extraña manera, su patología la ayudó y la empujó hacia Marte.


Así es como, a los 30 años, llegó a aceptar que su AS, realmente, sí la define. Afecta a su vida todos los días de una manera con la que, alguien sin esa enfermedad, no tiene que lidiar. Ha tenido un impacto en múltiples decisiones importantes de su vida, le ha costado más recorrer el camino hasta llegar a sus objetivos como científica de Marte y le ha llevado a convertirse en defensora para lograr una mayor accesibilidad e inclusión en CTIM (acrónimo de los términos Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).


El impacto financiero de tener AS fue un gran impulsor en su decisión de emigrar a Canadá y la llevó a defender, aún con más ahínco, la atención médica universal en los EE. UU. Incluso, Tanya ha logrado ser un poco menos obstinada con los dispositivos de asistencia cuando los necesita, aunque todavía se esconde en sus peores días.


En general, las desventajas de tener AS, obviamente, superan en gran medida a los impactos positivos que generó, directa o indirectamente, a lo largo de su vida. Pero ahora puede mirarlo a través de una lupa diferente y reconocer que ha dado forma a quién es como persona. Ahora puede decir que, durante este tiempo viviendo con AS, “acepté que me define”.


En Heura creemos en las capacidades, no en poner barreras

En Heura nos encantan estas historias porque conectan con nuestros valores. Ésta es una historia personal, de una joven que aceptó su discapacidad, pero no la frenó en lograr sus sueños y conseguir sus metas.


Nosotros, trabajamos con el objetivo de reducir las barreras de la desigualdad y de dar oportunidades a las personas en riesgo de exclusión. Seguiremos apostando por un mundo integrador y por favorecer la inclusión sociolaboral de personas con diversidad funcional. Día a día, nuestro equipo trabaja con un alto nivel y compromiso, y estamos muy orgullosos de todos y de todas.


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